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El Hospital Universitario Virgen del Rocío continúa, a lo largo del 2017, identificando cuáles son los riesgos de la organización y cuáles las herramientas que tiene a su disposición para ofrecer una asistencia sanitaria de calidad en base a parámetros de Sostenibilidad y respeto a sus Grupos de Interés. 

Actualmente, el panorama socio-económico hace que el Sistema Sanitario Público continúe en riesgo evidente en cuanto a la pérdida de talentos profesionales, debido al cumplimento de las normas estatales de adecuación al déficit público. Esto hace que disminuya el número de aquéllos que se podrían incorporar a la organización, que se suma a la falta de mejoras de las condiciones laborales de los jóvenes profesionales ya existentes, de reciente incorporación. En un futuro próximo esta situación avocará a un escenario asistencial donde podremos encontrarnos con un salto generacional no representado, que pondría en riesgo la trasferencia del conocimiento asociado a la experiencia. 

El entorno del desarrollo profesional ha cambiado y donde antes se expandía al ámbito nacional, ahora se extiende y busca oportunidades fuera del país. Nuestra esperanza es que estos perfiles profesionales retornen al sistema sanitario público con otra edad o expectativas profesionales, aportando en un segundo tiempo un nivel de conocimientos y amplia experiencia muy enriquecedora.

La población observa como amenaza la evolución de las listas de espera quirúrgicas, cuya tendencia durante el 2016 y 2017 ha sido de mejora en los tiempos de espera de los ciudadanos, aunque aún siguen existiendo áreas susceptibles de optimización. Es previsible que en los próximos años la propensión de disminución de esperas continúe, siendo posible en breve tiempo que la situación en términos globales sea similar a la del inicio de la crisis.

El hecho de que el Hospital Universitario Virgen del Rocío mantenga una cartera de servicios en su máximo nivel de complejidad, conlleva un riesgo evidente en la organización sanitaria debido a la creciente incorporación de nuevas tecnologías y la sostenibilidad del sistema. Las dificultades presupuestarias no han sido, en si mismas, limitantes del desarrollo e implantación de nuevas tecnologías, tanto en dispositivos como en fármacos; son estos otros factores, gracias al compromiso de los profesionales mediante la práctica clínica, los que han logrado equilibrar el gasto de determinados productos. Este hecho nos ha permito generar márgenes para afrontar estos retos, aunque no sin dificultades.

El Sistema Sanitario Público Andaluz, SSPA, debe prepararse para afrontar el incremento de la esperanza de vida al nacer y para las enfermedades emergentes. La posición de centro sanitario de referencia y excelencia nos exige que tengamos el máximo nivel de conocimiento, gestión y organización para aplicarlo y dar respuesta a las necesidades de la ciudadanía.

Somos conscientes, por tanto, de que no sólo existen riesgos debido a la cronicidad de las enfermedades, sino que, además, asistimos a un cambio de perfil de paciente. Éste posee mayor nivel de formación y un compromiso creciente en la toma de decisiones de su plan de tratamiento y abordaje del mismo. Esto obliga a ofrecer una asistencia hospitalaria que continúe implicándose en la prevención de las enfermedades que, aunque corresponda a la atención primaria, la atención hospitalaria debe cooperar en algunos aspectos. La actual lucha contra el estigma en la salud mental y la expedición de fármacos al paciente ambulatorio en el ámbito hospitalario son ejemplos de este extremo.

El actual contexto sanitario, donde asistimos a un mayor envejecimiento y cronicidad de la población, va a originar un crecimiento de la demanda de atención urgente. Desde el SSPA se desarrollan actuaciones permanentemente mediante el Plan Andaluz de Urgencias, a las que se suman las actuaciones internas con importante participación profesional. Esto ha permitido, de manera global, una mejora en las áreas de urgencias que evidenciamos con diferentes indicadores, entre ellos, el tiempo de espera de cama de hospitalización y acceso al área de observación.

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El trabajo en equipo en asistencia, docencia, innovación e investigación es el sello de identidad del Hospital Universitario Virgen del Rocío. Se trata de un modelo organizativo, auspiciado desde el Servicio Andaluz de Salud, que suma recursos, desarrollo profesional, una mayor calidad, accesibilidad y equidad en la atención que se presta a la ciudadanía.

Los profesionales son, sin duda, uno de los mayores activos de la organización, dado que colaboran, junto al resto de grupos de interés, en la gestión hospitalaria analizando y ofreciendo propuestas de mejora y desarrollo en sus áreas a través de los consejos asesores de gestión clínica y de otras vías de participación. Todo ello permite a la ciudadanía beneficiarse de mejores resultados en salud y un mayor acceso a los servicios sanitarios de calidad, independientemente de su zona de procedencia. Buen ejemplo de ello son las unidades de referencia nacional (CSUR) que designa el Sistema Nacional de Salud o las redes de investigación europeas en las que participan nuestros profesionales.

Se ha avanzado en la consolidación de los modelos provinciales de las Tecnologías de la Información y la Comunicación. En este espacio, se ha realizado un importante esfuerzo en la digitalización de la información asistencial de los pacientes y las pruebas diagnósticas, así como en la extensión generalizada del uso de la Historia Digital del paciente y el uso de las herramientas corporativas.

Igualmente, la Plataforma Provincial Logística Sanitaria de compras ha contribuido a que la situación financiera evolucione de manera satisfactoria, entre otros aspectos, gracias al desarrollo de la compra pública normalizada, manteniendo la calidad en las adquisiciones de productos y servicios gracias a los profesionales que participan, y obteniendo márgenes por agregación de productos y economía de escala.

Por su parte, la Responsabilidad Social Corporativa continúa siendo uno de los ejes estratégicos sobre el cual la administración sanitaria ha cerrado un compromiso con la sostenibilidad económica, social y ambiental, que tiene su lado más humano en el Plan de Acción Social, iniciativa que engloba toda la actividad de participación ciudadana, social y de voluntariado; un Plan de Igualdad; un Plan energético-ambiental que ha permitido la obtención de la certificación EMAS III.

En esta línea, se sigue promoviendo el Plan de las Pequeñas Cosas, que dota de una mayor confortabilidad los espacios y se centra en esos otros detalles que hacen más satisfactoria la estancia de cualquier usuario en el hospital, en los centros de especialidades y en los centros administrativos que lo integran.

Pero, probablemente, el cambio más significativo que se ha producido a lo largo de 2017 ha sido la vuelta a la singularidad como centro, alejándonos del proceso de convergencia con el Hospital Universitario Virgen Macarena en el que habíamos estado trabajando los últimos años. El contexto social ha mostrado que falta todavía algo de madurez para llevar a cabo un proceso que tiene, sin duda, enormes ventajas. Pero como las organizaciones son dinámicas y deben reflejar la situación en la que se inscriben, volvemos a caminar en compañía del Hospital Universitario Virgen Macarena, pero cada uno con su personalidad propia.

Una nueva etapa en la que podremos poner en práctica muchas lecciones aprendidas y seguir avanzando en nuevos y apasionantes proyectos.