robotDaVinciLos cirujanos efectúan casi un millar de intervenciones en el décimo aniversario del robot Da Vinci.

Los tumores urológicos, ginecológicos y de colon y recto copan la mayoría de las cirugías realizadas en el Hospital Universitario Virgen del Rocío.

Los cirujanos del Hospital Universitario Virgen del Rocío han efectuado una nueva extirpación de próstata 10 años después de que realizaran la primera utilizando la tecnología del robot Da Vinci. En concreto, en estos 10 años han practicado 387 cirugías urológicas, 252 cirugías digestivas, 232 ginecológicas, 16 cardíacas y 32 torácicas.

El programa de cirugía robótica se ha consolidado en este hospital sevillano, que cuenta con uno de los tres robots de este tipo que existen en Andalucía. Así, el equipo Da Vinci ofrece numerosas ventajas al cirujano, quien consigue el máximo nivel de precisión, y al paciente, quien gana en confort.

En concreto, permite reducir la agresión de una cirugía abierta convencional (pasando de una incisión de 10-12 centímetros a 5 pequeños orificios de un centímetro para cada trocar de bisturí, óptica y luz). De este modo, se reducen el tiempo de convalecencia y la estancia hospitalaria, se minimizan los riesgos de una gran cirugía, se disminuye el dolor y se evitan secuelas estéticas, entre otros beneficios de cualquier cirugía mínimamente invasiva o laparoscópica.

La Unidad de Urología y Nefrología, dirigida por Rafael Medina López, coordina los quirófanos que se realizan utilizando esta tecnología. Su aplicación en cáncer de próstata ha sido fundamental para conseguir acelerar el tiempo de recuperación de los resultados funcionales de la zona operada, como los posibles trastornos urinarios y sexuales, por ejemplo.

La Unidad de Ginecología, Obstetricia y Patología Mamaria, que dirige Mª Ángeles Martínez Maestre, también usa este sistema para resolver patología oncológica, fundamentalmente, casos de cáncer de cuello uterino y cáncer de endometrio.

En cáncer de cuello uterino, además de las histerectomías radicales con linfadenectomía (extirpación del útero, cuello uterino y ganglios linfáticos de la pelvis), han sido especialmente singulares y pioneros casos concretos de abordajes muy complejos por técnicas robóticas puras, con mínimas incisiones abdominales, y sin necesidad de usar la vía vaginal. Entre ellos, una parametrectomía (extirpación del parametrio) y linfadenectomía en una paciente intervenida de histerectomía convencional, pero en la que se halló casualmente un carcinoma de cérvix; la realización de una traquelectomía (extirpación del cuello uterino y parametrio) en una paciente con cáncer de cérvix restante y a la que ya se había extirpado el útero previamente; y una traquelectomía radical preservando el cuerpo del útero y los ovarios para evitar la esterilidad y posibilitar un futuro embarazo en una joven de 26 años.

También cabe destacar el uso de la tecnología Da Vinci que hacen desde la Unidad de Cirugía General, liderada por Javier Padillo Ruiz. Así, los especialistas pueden reducir la agresión de una cirugía abdominal convencional (donde se abre el abdomen hasta 20 centímetros), disminuyen el tiempo de recuperación y la estancia hospitalaria, minimizan los riesgos de una gran cirugía, disminuyen el dolor, y evitan secuelas estéticas, etc. La Unidad de Coloproctología, coordinada por Fernando de la Portilla, ha subrayado su aplicación en cáncer de recto –donde reseccionan y reconstruyen el sigma, el recto, el ano y el tejido perirrectal–, para conseguir mejores resultados funcionales de la zona operada, con menos trastornos urinarios, sexuales, etc.

Cuatro brazos de elevada precisión

El robot Da Vinci cuenta con cuatro brazos quirúrgicos que reproducen fielmente y en tiempo real cada uno de los movimientos que ejecuta el cirujano desde una consola ubicada junto a la mesa de quirófano. La visión tridimensional, frente a las dimensiones bidimensionales de la laparoscopia convencional, permite integrar imágenes de alta resolución, magnificándolas hasta 10-15 veces. Como garantía de seguridad, los movimientos se verifican 1.500 veces por segundo, corrigiendo cualquier desviación o temblor que pudiera tener el especialista, que requiere de una gran destreza y capacitación técnica.