Andalucía demuestra a nivel internacional los beneficios de un programa que optimiza el tratamiento con antimicrobianos

Publicada el: 2013-03-25 12:00 | Escrito por Úrsula Palmar Gómez

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Andalucía está demostrando que las estrategias implantadas en sus centros públicos para optimizar el uso de los antimicrobianos (conjunto de fármacos que inhiben el crecimiento de microbios tales como bacterias, hongos, parásitos o virus) están dando muy buenos resultados, con la consiguiente mejora de la prescripción en términos de calidad, seguridad y eficiencia.  Así lo ha señalado la consejera de Salud y Bienestar Social, María Jesús Montero.
 
De hecho, y según acaba de publicar en su edición on-line la prestigiosa revista ‘Clinical Microbiology and Infection’, de la European Society of Clinical Microbiology and Infectious Diseases, el Programa Institucional para la Optimización del Tratamiento Antimicrobiano (PRIOAM) del Hospital Universitario Virgen del Rocío, primera iniciativa de estas características que se puso en marcha en España hace ahora dos años, ha permitido que aumente un 26,6% la calidad de la prescripción, en cuanto los especialistas han seleccionado la mejor opción terapéutica en cada caso, según toda la evidencia científica disponible.
 
El uso apropiado de antimicrobianos está directamente relacionado con la mejora de la supervivencia de los pacientes hospitalizados con graves y complejas infecciones, tales como neumonías, bacteriemias o meningitis; al mismo tiempo que contribuye a disminuir las complicaciones derivadas de dicha infección y los propios efectos adversos de la administración de estos medicamentos, con la consiguiente reducción de estancias en UCI y hospitalización convencional. Por último, la decisión acertada es un arma clave para disminuir el incremento continuo de resistencias antimicrobianas en la población, a la que los expertos llaman la ‘epidemia silenciosa’ del presente siglo.
 
A los beneficios de calidad y seguridad, debe sumarse el de eficiencia. El PRIOAM ha permitido disminuir un 26% el consumo de este grupo de fármacos en los primeros doce meses de su implantación. En concreto, se ha pasado de 1.150 dosis diarias por 1.000 estancias a 852 dosis diarias. Es lo mismo que decir que cada día se están prescribiendo casi 300 antimicrobianos menos en el mayor complejo hospitalario de Andalucía, a pesar de tener la Unidad de Cuidados Intensivos más grande del país y un programa muy activo de trasplante de órganos y tejidos, con pacientes muy complejos.
 
La reducción del consumo ha conllevado, a su vez, un ahorro superior al millón de euros, lo que representa un 42% menos de gasto en farmacia destinado a estos tratamientos.
 
Claves del éxito
 
Para el coordinador del PRIOAM y jefe de sección de la Unidad de Gestión Clínica de Enfermedades Infecciosas, Microbiología y Medicina Preventiva del Hospital Universitario Virgen del Rocío, José Miguel Cisneros, las claves de este éxito colectivo que representa el programa son cuatro: su carácter formativo y no impositivo, la prioridad de los objetivos clínicos, que está basado en el liderazgo y el fuerte apoyo institucional.
 
La ingente y compleja información acerca del diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades infecciosas y los continuos avances en el conocimiento en este campo, hace muy difícil que los especialistas médicos y quirúrgicos puedan tener un conocimiento completo y actualizado siempre, por lo que el PRIOAM busca dar respuesta a esta realidad con formación específica y sistemática.
 
Las asesorías dirigidas constituyen la actividad principal del programa. En lugar de perseguir la modificación del antimicrobiano prescrito, buscan que el propio médico prescriptor sea consciente de la importancia de su decisión y reflexione sobre todos los factores que hacen óptima la indicación de un antimicrobiano.
 
En el primer año de funcionamiento, se han realizado hasta 1.206 asesorías dirigidas, en las que el médico prescriptor y el asesor (miembro de un grupo seleccionado de expertos con liderazgo clínico en el manejo de enfermedades infecciosas de adultos o niños) revisan conjuntamente el tratamiento y los datos clínicos del paciente, respondiendo a las preguntas claves sobre la terapia elegida y su idoneidad.
 
Los documentos de recomendaciones y guías clínicas específicas complementan las acciones formativas, habiéndose editado diferentes textos adaptados a cada centro y a cada área asistencial, accesibles electrónicamente desde la Intranet del Hospital y, lo que es más importante de todo, elaborados con la implicación de todas las unidades de gestión clínica y sus profesionales.
 
Los resultados tan positivos, que han vuelto a corroborarse durante 2012, son fruto de un trabajo en equipo y de un programa que ha hecho partícipes a todos los profesionales del centro. Éstos han manifestado estar muy satisfechos con la implantación del PRIOAM, impulsado desde la Comisión de Infecciones y Antimicrobianos e integrado por especialistas de Farmacia Hospitalaria, Cuidados Intensivos, Pediatría, Microbiología, Medicina Preventiva, Enfermedades Infecciosas y Documentación Clínica. Es especialmente positivo que se configure como un programa transversal, multidisciplinar y dinámico, con firme apoyo institucional, en cuanto se entiende que la optimización del uso de antimicrobianos es una prioridad y se liga a objetivos de calidad, seguridad y eficiencia del propio hospital.
 
El PRIOAM ha demostrado, pues, la capacidad de los profesionales del sistema sanitario público andaluz de innovar organizativamente y asistencialmente a partir de la investigación clínica de primer nivel, con el fin de mejorar la calidad y la eficiencia de la actividad sanitaria diaria. 
                 

La trayectoria andaluza
 
Inspirado en las recomendaciones de la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas y adaptado a las características estructurales, funcionales y culturales del Hospital Universitario Virgen del Rocío, el Programa Institucional para la Optimización del Tratamiento Antimicrobiano forma parte de una estrategia decidida de la Consejería de Salud y Bienestar Social para mejorar el uso de antimicrobianos en su red de centros asistenciales y que va unida a otra de prevención, control y reducción de infecciones derivadas de la asistencia sanitaria, principalmente en hospitales.
 
Así, el Servicio Andaluz de Salud ha ido implantando medidas que permiten el control efectivo de estas infecciones, como son la higiene de manos, el uso correcto de guantes, la profilaxis quirúrgica o asociada a otros procedimientos invasivos, medidas de aislamiento y protección ante enfermedades transmisibles en auge. El Plan de Vigilancia y Control de Infecciones Nosocomiales ha permitido en los últimos años guiar y coordinar la labor de las comisiones que se encargan de este importante papel en los centros hospitalarios, al mismo tiempo que ha propiciado un importante programa formativo para los profesionales, tanto de atención primaria como de atención hospitalaria.
 
Para 2012, se firmó un acuerdo de colaboración con la Sociedad Andaluza de Enfermedades Infecciosas para incrementar los esfuerzos de administración sanitaria y colectivos profesionales en la lucha contra la resistencia antimicrobiana, mecanismo que hace que un paciente con una infección no responde al tratamiento que se le prescribe. En este sentido, el compromiso de desarrollar un programa multidisciplinar que actualice las indicaciones de los antimicrobianos y formar equipos de profesionales dedicados específicamente a mejorar su uso se incluyeron como objetivos del contrato programa que suscriben los centros con sus profesionales.
 
Actualmente, la Consejería de Salud y Bienestar Social trabaja en la implantación del ‘Programa Integral de Prevención y Control de las Infecciones relacionadas con la Asistencia Sanitaria y Uso Apropiado de los Antimicrobianos’, con la participación de la Secretaría General de Salud Pública, Inclusión Social y Calidad de Vida, la Dirección General de Asistencia Sanitaria y Resultados en Salud y la Dirección General de Calidad, Investigación, Desarrollo e Innovación. Este programa reforzará la trayectoria andaluza, impregnando entre los profesionales de la sanidad andaluza la cultura de la calidad en estos dos elementos, la prevención de la infección y el mejor uso de los antimicrobianos, los cuales  interaccionan mutuamente, por cuanto las infecciones exigen el tratamiento con antimicrobianos, pero el uso inapropiado de los mismos induce resistencias, haciendo más difícil el tratamiento de aquellas. 
 
La investigación es otra arma que a medio y largo plazo aportará nuevas esperanzas. Desde Andalucía se lideran dos proyectos de investigación orientados, por un lado, a mejorar el diagnóstico y tratamiento de una de las infecciones más frecuentes de las unidades de cuidados intensivos, la neumonía asociada a ventilación mecánica; y por otro, a desarrollar vacunas que protejan a los pacientes de infecciones por bacterias resistentes a los antibióticos.   
 


                         

 

 

Una estrategia mundial para un grave problema de salud pública
 
La resistencia a antimicrobianos representa en la actualidad un grave problema de salud pública que exige una acción común y mundial por parte de los agentes e instituciones sanitarias. La propia Organización Mundial de la Salud establece como línea prioritaria, y desde su programa de Seguridad del Paciente, la lucha contra este problema. Recientemente ha publicado «La evolución del riesgo de resistencia a los antimicrobianos – Posibilidades para la acción», donde se recogen ejemplos de políticas de actuación contra la resistencia a los antimicrobianos llevadas a cabo en diferentes partes del mundo. Su intención es concienciar sobre este problema y hacer un llamamiento hacia la coordinación de esfuerzos en este sentido.
 
Insiste en que infecciones comunes se están convirtiendo hoy en día en difíciles o incluso imposibles de tratar. Se imponen medidas mucho más intensas. Es hora de tomar medidas mucho más fuertes a nivel mundial para evitar un alto coste en salud y  económico.
 
El problema es más acuciante en los antibióticos, con la consiguiente disminución de los fármacos efectivos para tratar las infecciones producidas por bacterias. Además, los mecanismos de resistencia a determinadas bacterias pueden transmitirse fácilmente a otras, favoreciendo la propagación extensa y rápida de las bacterias multirresistentes.
 
La experiencia demuestra que todo lo anterior repercute directamente en el pronóstico de las infecciones, ya que las bacterias multirresistentes causan una mayor mortalidad y tasa de complicaciones que las causadas por gérmenes sensibles.
 
Según diferentes estudios publicados a nivel internacional, la prescripción de antimicrobianos dentro de un hospital no es óptima en el 50% de los casos, sea porque la indicación sea innecesaria o inapropiada. El uso excesivo es el motivo principal, pero el uso insuficiente es igual de importante, siendo otras razones para ello la duración excesiva del tratamiento o la elección inapropiada del fármaco.
 
La automedicación es otro de los factores que están incrementando las resistencias a los antimicrobianos, por lo que es necesario insistir en que estos fármacos deben utilizarse únicamente tras indicación médica.
 
Por otro lado, en general, la industria farmacéutica no considera rentable en la actualidad la investigación para desarrollar nuevos antibióticos, dedicando menos recursos a la investigación de estos medicamentos. Por lo tanto, no se dispondrá de nuevos fármacos efectivos contra estos microorganismos en el futuro próximo, reduciendo las opciones terapéuticas para tratar infecciones y existiendo un riesgo real de entrar en una ‘era postantibiótica’, parecida a la existente antes del descubrimiento de estos medicamentos.
 
Seguridad del paciente
 
La Estrategia para la Seguridad del Paciente del sistema sanitario público de Andalucía 2011-2014 establece metas y objetivos concretos en tres grandes bloques: la seguridad y la ciudadanía, la seguridad y los profesionales y la creación de un espacio compartido seguro.
 
Entre las principales líneas de actuación respecto a ‘La seguridad y la ciudadanía’ está la participación corresponsable de la persona en su seguridad, destacando el impulso a las comisiones de participación ciudadana y su papel como canal de difusión de información y de fortalecimiento de la cultura de seguridad del paciente.
 
También plantea el espacio para ‘La seguridad y los profesionales’, con el objetivo de identificar y ampliar las competencias profesionales específicas en seguridad del paciente, con un enfoque multidisciplinar, de trabajo en equipo y comunicación. Como ejemplo de ello, hay que señalar que el 100% de los mapas utilizados en la acreditación de competencias profesionales  incluyen competencias, buenas prácticas y evidencias emanadas de dicha Estrategia para la Seguridad del Paciente (mejora de la higiene de las manos, el uso seguro de la medicación, mejora de la comunicación en el traspaso de pacientes, gestión de incidentes de seguridad, etc.).
 
La mejora del nivel de conocimientos de los profesionales en seguridad del paciente, facilitando el acceso a la formación y a los canales de difusión de buenas prácticas, es otro de los objetivos de la estrategia. Asimismo, la potenciación de mecanismos de comunicación y trabajo en equipo entre profesionales en relación a la seguridad del paciente, es otra de las líneas de trabajo, entre las que también está el fomento de una organización transparente en seguridad del paciente, no punitiva, que facilite la comunicación de eventos adversos y desarrolle una política de prevención.
 
Sobre el ‘Espacio compartido seguro’ destaca la línea de trabajo de lucha contra las infecciones asociadas a la atención sanitaria, insistiendo en la mejora de la higiene de las manos y en los proyectos ‘Bacteriemia Zero’ y ‘Neumonía Zero’, de ámbito estatal y en los que el 90% de las UCIs andaluzas se han implicado, por encima de la media estatal del 80%.

En este sentido, desde el Observatorio para la Seguridad del Paciente se pone a disposición de profesionales y centros un sistema de gestión de incidentes de seguridad que les permite identificar, analizar y gestionar el evento adverso para que éste no vuelva a ocurrir.